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Malvinas: Tierra del Fuego prepara un proyecto para limitar la ruta comercial desde Chile

El carguero Danstar prevé conectar Punta Arenas con las islas entre fines de noviembre y comienzos de diciembre. La iniciativa reavivó las diferencias entre Argentina y Chile por el comercio, el reclamo de soberanía y el posible abastecimiento del proyecto petrolero Sea Lion.

La reactivación de una ruta marítima comercial entre Chile y las Islas Malvinas abrió un nuevo capítulo en la discusión diplomática de la región. Mientras el buque Danstar se prepara para realizar el trayecto desde Punta Arenas, el Gobierno de Tierra del Fuego trabaja en una iniciativa legislativa para regular las operaciones marítimas vinculadas con el archipiélago y establecer sanciones para empresas que operen sin autorización provincial.

La conexión está impulsada por la naviera chilena Easter Island y la Falkland Islands Development Corporation (FIDC). Según la información publicada por Infobae, el primer viaje se prevé para fines de noviembre o comienzos de diciembre, después de que el servicio permaneciera suspendido desde 2011.

La discusión excede el intercambio comercial: en Argentina existe preocupación por la posibilidad de que la nueva conexión facilite el abastecimiento de actividades vinculadas con la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, en particular el proyecto petrolero Sea Lion.

Qué contempla el proyecto de Tierra del Fuego

El secretario provincial de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, explicó que la iniciativa busca establecer herramientas normativas específicas para las operaciones marítimas en el área correspondiente al departamento Islas del Atlántico Sur.

Según lo informado, el proyecto prevé mecanismos para detectar empresas que operen en la zona sin autorización, aplicar sanciones y restringir su actividad en otras partes del país.

La propuesta se encuentra en preparación y no constituye una prohibición vigente. Su alcance definitivo dependerá del texto que se presente y del tratamiento legislativo correspondiente.

La iniciativa provincial se suma a otras acciones impulsadas en el ámbito nacional, donde se discuten medidas diplomáticas y legales relacionadas con las actividades económicas que la Argentina considera ilegítimas en los espacios marítimos en disputa.

Cómo será la conexión entre Punta Arenas y Malvinas

El servicio estará a cargo del carguero Danstar, de bandera chilena y con capacidad para transportar unas 1.389 toneladas. El recorrido previsto atraviesa el estrecho de Magallanes y demanda aproximadamente dos días y medio de navegación.

La distancia estimada es de unos 900 kilómetros, frente a los aproximadamente 2.000 kilómetros de la ruta que conecta el archipiélago con Montevideo.

Entre las cargas mencionadas para el nuevo servicio figuran alimentos frescos y congelados, lácteos, madera, cemento, gas licuado y maquinaria pesada. La conexión busca reducir tiempos y costos de abastecimiento y abrir oportunidades comerciales para proveedores de la región chilena de Magallanes.

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó que el intercambio podría superar los 20 millones de dólares anuales. Se trata de una proyección y no de ingresos comerciales ya concretados.

Por qué preocupa a la Argentina

El Gobierno argentino cuestiona las actividades hidrocarburíferas autorizadas unilateralmente por las autoridades británicas en las aguas circundantes a las islas. En ese contexto, existe preocupación por la posibilidad de que una nueva ruta comercial contribuya a sostener la logística del proyecto Sea Lion.

El 13 de octubre, la Argentina presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar una solicitud de medidas provisionales para intentar frenar la explotación de hidrocarburos británica en la Cuenca Malvinas Norte. La presentación forma parte de la estrategia diplomática y judicial del país en la disputa por la soberanía.

Sin embargo, la existencia de la ruta comercial no demuestra por sí sola que el carguero vaya a transportar insumos destinados específicamente a la actividad petrolera. Ese posible vínculo es uno de los puntos de preocupación planteados en el debate público.

Las posiciones de Argentina y Chile

Desde Chile, distintas autoridades defendieron la conexión como una operación comercial entre empresas privadas y destacaron las oportunidades económicas para la región de Magallanes. También hubo llamados a evitar que la controversia escale y afecte la relación bilateral.

La Cancillería argentina, por su parte, sostiene el reclamo de soberanía sobre las islas y rechaza las actividades de explotación de recursos naturales que considera no autorizadas. El desafío diplomático consiste en defender esa posición sin convertir la controversia comercial en un conflicto bilateral mayor.

En paralelo, en el Congreso argentino se impulsaron iniciativas para revisar instrumentos de cooperación económica con Chile y solicitar explicaciones sobre el alcance de la ruta. Esas propuestas deben distinguirse de las medidas que ya se encuentran vigentes.

El próximo punto de atención será la presentación formal del proyecto de Tierra del Fuego y la fecha efectiva de salida del Danstar. Hasta entonces, la conexión permanece prevista, mientras continúan las discusiones sobre sus consecuencias comerciales, diplomáticas y estratégicas.

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