Polinosis: qué es la alergia al polen y cuáles son sus síntomas más frecuentes
Con la llegada de la primavera aumenta la presencia de polen en el aire y pueden aparecer o intensificarse estornudos, congestión nasal, picazón y lagrimeo. Especialistas advierten que también puede comprometer las vías respiratorias.

La primavera no solo trae días más cálidos y floración. Para muchas personas también marca el comienzo o la intensificación de las alergias estacionales, entre ellas la polinosis.
La polinosis es una reacción alérgica vinculada con la exposición a determinados pólenes presentes en el aire durante ciertas épocas del año.
La doctora Raquel Rodríguez, jefa de la División Alergia e Inmunología del Hospital de Clínicas de la UBA, explicó que esta alergia puede extenderse desde el inicio de la primavera hasta el final del otoño.
Según señaló la especialista, más del 20% de las personas puede desarrollar alergia al polen, aunque existe un importante nivel de subdiagnóstico.
Cuáles son los síntomas de la polinosis
Las manifestaciones más frecuentes suelen afectar la nariz y los ojos.
Entre los síntomas pueden aparecer estornudos, secreción nasal acuosa, congestión, picazón en la nariz, el paladar o la garganta, ojos llorosos y picazón ocular.
También puede presentarse conjuntivitis alérgica, con enrojecimiento de los ojos e inflamación de los párpados.
En algunos casos, la alergia puede comprometer además las vías respiratorias inferiores y generar tos o sibilancias, síntomas que requieren evaluación médica porque pueden estar asociados con asma alérgica.
Cuando las molestias se vuelven persistentes, también pueden afectar el descanso, el rendimiento escolar o laboral y otras actividades cotidianas.
Por qué aumenta durante la primavera
Los distintos tipos de plantas no liberan polen al mismo tiempo.
Los árboles suelen concentrar su polinización durante la primavera, mientras que las gramíneas tienen mayor presencia hacia fines de la primavera y comienzos del verano. Las malezas, en tanto, suelen hacerlo hacia el final del verano y principios del otoño.
Las condiciones meteorológicas también influyen. Los niveles de polen suelen ser mayores durante jornadas soleadas, secas y ventosas, mientras que la humedad y la lluvia tienden a reducir temporalmente su concentración en el aire.
Cómo se diagnostica
Una de las señales que puede hacer sospechar una alergia estacional es que los síntomas aparezcan o empeoren todos los años durante determinados períodos.
El diagnóstico debe realizarlo un profesional de la salud y puede incluir pruebas cutáneas o análisis de sangre destinados a identificar los alérgenos responsables.
Determinar qué pólenes generan la reacción permite conocer mejor los períodos de mayor exposición y definir medidas de prevención y tratamiento.
Qué hacer ante los síntomas
Las medidas para disminuir la exposición al polen dependen de cada caso y deben acompañar el tratamiento indicado por un profesional.
Entre las recomendaciones generales se encuentran reducir la exposición durante jornadas con alta concentración de polen, especialmente si son secas y ventosas, y mantener cerradas puertas y ventanas cuando los síntomas se intensifican.
Los tratamientos pueden incluir medicamentos para aliviar las manifestaciones alérgicas y, en determinados pacientes, inmunoterapia específica.
La automedicación no reemplaza la consulta médica, especialmente cuando existen dificultades para respirar, sibilancias o síntomas persistentes.
Lectura rápida
¿Qué es la polinosis?
Es una alergia estacional provocada por la exposición al polen de determinadas plantas.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Estornudos, congestión, secreción nasal, picazón y ojos llorosos.
¿Puede afectar la respiración?
Sí. En algunos casos puede provocar tos o sibilancias y asociarse con asma alérgica.
¿Cuándo suele aparecer?
Principalmente desde la primavera hasta el otoño.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
Mediante evaluación médica y, cuando corresponde, pruebas específicas de alergia.



