Mil días de Milei: cuatro economistas coinciden en la estabilización, pero difieren sobre empleo, salarios y crecimiento
Miguel Kiguel, Agustín Etchebarne, Lorenzo Sigaut Gravina y Martín Kalos analizaron el programa económico del Gobierno. El equilibrio fiscal y la baja de la inflación aparecen entre los avances más reconocidos, mientras que empleo, ingresos e inversión siguen en el centro del debate.

A 1.000 días del inicio del gobierno de Javier Milei, cuatro economistas trazaron balances diferentes sobre el rumbo de la economía argentina. Aunque existen coincidencias en torno a la estabilización, la reducción del déficit y la desaceleración de la inflación, las diferencias aparecen al evaluar cuánto de esa mejora llegó a las empresas, los trabajadores y las familias.
Los análisis corresponden a Miguel Kiguel, director de Econviews; Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso; Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra; y Martín Kalos, director de Epyca Consultores.
El debate se produce en un momento en el que el último dato oficial disponible muestra una inflación del 2,1% mensual en julio de 2026. El INDEC publicará el índice correspondiente a agosto el próximo 10 de septiembre.
Kiguel: equilibrio fiscal como cambio central y una mejora que todavía no llega a todos
Para Miguel Kiguel, uno de los principales logros de estos mil días fue haber dejado atrás una economía que calificó como altamente disfuncional, con inflación elevada, fuertes restricciones y un mercado cambiario controlado.
El economista considera que el equilibrio fiscal constituye el cambio con mayores posibilidades de trascender a la actual administración.
También destacó una mayor apertura e integración de la economía argentina con el mundo y señaló el potencial de sectores como energía, minería y agro.
Sin embargo, marcó cuestiones pendientes. Kiguel planteó la necesidad de recuperar la inversión en infraestructura, terminar de eliminar las restricciones cambiarias y desarrollar nuevamente el financiamiento a largo plazo.
Además, reconoció que los beneficios del ordenamiento macroeconómico todavía no alcanzan a todos los sectores y que el crecimiento debería extenderse más allá de las actividades actualmente más dinámicas.
Etchebarne: destaca la estabilización y pide acelerar el empleo privado
Agustín Etchebarne realizó la evaluación más favorable sobre el programa del Gobierno.
A su criterio, Milei evitó una hiperinflación, eliminó el déficit fiscal desde el inicio de la administración y avanzó en una fuerte reducción de la inflación y en la desregulación de la economía.
Entre los cambios que considera estructurales mencionó el equilibrio fiscal, la reducción del tamaño del Estado, las desregulaciones, la reforma laboral y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Su principal deuda, sin embargo, está en convertir la estabilización en una expansión más fuerte y generalizada del empleo privado formal y de los ingresos.
Etchebarne sostuvo además que provincias y municipios deberían acompañar la reducción de impuestos nacionales con bajas en Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales, dentro de un nuevo acuerdo fiscal entre los distintos niveles del Estado.
Sigaut Gravina: una macro más ordenada y familias que todavía sienten dificultades
Lorenzo Sigaut Gravina también señaló como principal logro la estabilización: menor inflación, cierre del déficit fiscal, mayor estabilidad cambiaria, recuperación de reservas y remoción de restricciones.
Pero su mirada cambia al analizar lo que ocurre fuera de las principales variables macroeconómicas.
Según el economista, el modelo no está beneficiando de igual forma a todos los grandes centros urbanos y todavía existen problemas vinculados con salario real, empleo privado formal y calidad laboral.
Su síntesis diferencia dos planos: una economía que considera más ordenada frente a los shocks y, al mismo tiempo, empresas y familias que en numerosos casos continúan atravesando dificultades por ingresos, empleo y endeudamiento.
Es un debate que también apareció recientemente en San Nicolás. Manuel y Santiago Passaglia cuestionaron al Gobierno nacional por el nivel de endeudamiento de los hogares y relacionaron la morosidad con las dificultades para afrontar los gastos cotidianos.
Kalos: estabilizar no alcanza sin una política productiva
Martín Kalos reconoció como logro el comienzo de un proceso de estabilización nominal, con menor inflación y moderación de las expectativas devaluatorias.
Sin embargo, sostuvo que el programa permanece incompleto.
Para Kalos, una estabilización sostenible requiere incorporar una política productiva, industrial y de servicios, y cuestionó un esquema en el que unos pocos sectores muestran buenos resultados mientras otras ramas pierden empresas y puestos de trabajo.
También relativizó que todos los cambios estructurales de los últimos años puedan adjudicarse exclusivamente al actual Gobierno.
En ese sentido, mencionó el crecimiento de actividades vinculadas con Vaca Muerta y la minería, procesos que, según explicó, comenzaron antes de la llegada de Milei y continuaron acelerándose.
Su principal desafío hacia adelante es combinar la continuidad de la estabilización con una perspectiva productiva que permita sostener empresas y trabajo.
El punto de coincidencia entre las cuatro miradas
Más allá de sus diferencias, los cuatro economistas reconocen que durante estos mil días hubo un cambio relevante en las variables macroeconómicas, particularmente en materia fiscal y de inflación.
Las diferencias aparecen al responder la siguiente pregunta: cuánto de ese ordenamiento puede convertirse en inversión, empleo formal, mejores salarios y crecimiento distribuido entre más sectores.
Mientras Etchebarne observa un rumbo que debe profundizarse, Sigaut Gravina y Kalos ponen mayor énfasis en las dificultades de empresas y hogares. Kiguel adopta una posición intermedia: reconoce cambios estructurales, pero advierte que todavía falta extender los beneficios de la estabilización al conjunto de la economía.
En materia de comercio exterior, los últimos números oficiales muestran otro dato favorable para el balance macroeconómico: entre enero y julio de 2026, Argentina acumuló un superávit comercial de US$16.080 millones, según el INDEC.
Lectura rápida
¿Qué reconocen los cuatro economistas como avance?
Con distintos matices, destacan la estabilización, el equilibrio fiscal y la baja de la inflación.
¿Dónde aparecen las principales diferencias?
En el impacto del programa sobre salarios, empleo, empresas, inversión y bienestar de los hogares.
¿Qué plantea Miguel Kiguel?
Que hubo un cambio estructural importante, aunque todavía falta que sus beneficios alcancen a más sectores.
¿Qué sostiene Agustín Etchebarne?
Que el rumbo debe profundizarse y que el principal desafío es acelerar el crecimiento y la creación de empleo formal.
¿Qué cuestionan Sigaut Gravina y Martín Kalos?
El deterioro o falta de recuperación de distintos sectores de la economía real, los ingresos, el empleo y la capacidad productiva.



