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Un estudio revela que jugar videojuegos no siempre es perjudicial: la clave está en el control del hábito

El estudio diferencia la adicción del entusiasmo por jugar

Pasar varias horas frente a una consola o una computadora no implica necesariamente desarrollar una adicción a los videojuegos, según una investigación realizada por especialistas de la Karl Landsteiner University de Ciencias de la Salud.

El estudio concluye que la diferencia entre una afición saludable y un trastorno relacionado con los videojuegos no depende únicamente del tiempo de juego, sino del grado de control que cada persona mantiene sobre esa actividad.

El tiempo de juego no define una adicción

Los investigadores explican que jugar durante muchas horas no siempre tiene consecuencias negativas. Lo determinante es si la actividad se realiza de manera equilibrada y voluntaria o si responde a un comportamiento compulsivo que termina afectando otros aspectos de la vida cotidiana.

En ese sentido, remarcan que un uso excesivo puede convertirse en un problema cuando la persona pierde el control sobre el tiempo que dedica a jugar, una condición conocida como Internet Gaming Disorder (IGD).

Diferencias entre compromiso y conducta problemática

La investigación analizó por separado el alto nivel de entusiasmo o compromiso con los videojuegos y los casos de trastorno por uso problemático, ya que ambos comportamientos generan efectos diferentes.

Los participantes con indicios de IGD mostraron un menor rendimiento en distintas funciones cognitivas, entre ellas:

  • Memoria a largo plazo.
  • Capacidad verbal.
  • Habilidades numéricas.
  • Percepción visoespacial.

En cambio, quienes jugaban de forma habitual, pero sin conductas compulsivas, obtuvieron mejoras moderadas en esas mismas capacidades.

Los autores aclaran que estos resultados no prueban que los videojuegos mejoren el rendimiento cognitivo, aunque sí cuestionan la idea de que dedicar muchas horas a jugar sea perjudicial por sí solo.

Los géneros también marcan diferencias

El trabajo también encontró diferencias según el tipo de videojuego.

Los juegos de estrategia y de rol fueron los que mostraron una mayor asociación con efectos positivos, probablemente por requerir planificación, resolución de problemas y lectura constante.

En contraste, los videojuegos de disparos fueron los que presentaron una mayor relación con los indicadores negativos analizados durante la investigación.

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