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Redes sociales y estafas: advierten que la información personal publicada facilita los fraudes digitales

Las publicaciones diarias en redes sociales pueden transformarse en una fuente de información clave para ciberdelincuentes que buscan realizar estafas cada vez más sofisticadas. Fotos, rutinas, fechas importantes e incluso detalles aparentemente insignificantes son utilizados para construir perfiles detallados de posibles víctimas.

Especialistas en ciberseguridad alertan que la exposición constante de datos personales incrementa el riesgo de sufrir engaños digitales, ya que permite a los delincuentes elaborar ataques personalizados y mucho más creíbles.

Según informó el Instituto Nacional de Ciberseguridad, gran parte de la información utilizada en fraudes proviene de contenidos públicos compartidos por los propios usuarios en redes sociales.

Qué datos pueden convertirse en un riesgo

Información como fechas de nacimiento, direcciones, matrículas de vehículos, lugares frecuentes o planes de viaje suele ser publicada sin medir las consecuencias. Sin embargo, esos datos permiten a los estafadores conocer hábitos y movimientos de una persona.

También las fotos familiares, publicaciones sobre vacaciones o imágenes de documentos pueden servir para que los delincuentes diseñen mensajes falsos que aparenten ser reales.

Los expertos advierten que los ciberdelincuentes ya no buscan únicamente números de tarjetas de crédito. Con suficiente información personal pueden crear maniobras más elaboradas y difíciles de detectar.

Cómo funcionan las estafas personalizadas

Una vez obtenidos los datos públicos, los atacantes pueden realizar maniobras de phishing, smishing o vishing, modalidades que buscan engañar a las víctimas mediante correos electrónicos, mensajes o llamadas telefónicas.

Por ejemplo, si una persona publica que viajará próximamente, un delincuente puede hacerse pasar por una aerolínea, un banco o una empresa turística para solicitar información confidencial bajo una excusa aparentemente legítima.

La utilización de datos reales hace que las víctimas confíen más fácilmente y reaccionen sin sospechar del fraude.

Malware y enlaces falsos

Otro de los riesgos frecuentes es la instalación de malware, programas maliciosos diseñados para robar información privada o credenciales bancarias.

Los especialistas remarcan que muchos de estos archivos llegan mediante enlaces sospechosos enviados por redes sociales o aplicaciones de mensajería.

Además, algunas aplicaciones o extensiones descargadas desde sitios no oficiales pueden operar sin ser detectadas, accediendo a contraseñas almacenadas o datos financieros.

Para reducir riesgos, recomiendan mantener actualizado el sistema operativo, utilizar antivirus confiables y evitar abrir enlaces o archivos de origen dudoso.

La ingeniería social, una de las técnicas más utilizadas

La llamada ingeniería social continúa siendo una de las herramientas más efectivas para los ciberdelincuentes. Este método se basa en manipular emocionalmente a las personas mediante mensajes urgentes o alarmantes.

Supuestos bloqueos de cuentas, compras inexistentes o advertencias bancarias suelen utilizarse para generar miedo o presión y lograr que la víctima entregue información personal o realice transferencias.

Los expertos señalan que el éxito de estas maniobras no depende tanto de vulnerar sistemas informáticos complejos, sino de convencer a las personas para que entreguen datos de manera voluntaria.

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