Ola de calor: cinco hábitos clave para mantener la piel hidratada durante el verano

Las altas temperaturas propias del verano, sumadas a la exposición solar y al contacto frecuente con el agua, generan una mayor pérdida de hidratación en la piel. En este contexto, beber líquidos no alcanza: para conservar una piel saludable es necesario adoptar hábitos que actúen desde el interior del organismo.
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📲 Click AQUÍ Durante esta época del año, la barrera cutánea tiende a debilitarse, pierde capacidad para retener agua y aparecen signos como tirantez, opacidad y falta de luminosidad. Por eso, la hidratación debe abordarse de manera integral, contemplando factores como la alimentación, el descanso, la actividad física y la protección frente al sol.
Los especialistas explican que la hidratación no depende solo de la cantidad de agua ingerida, sino también de la capacidad del cuerpo para retenerla y distribuirla correctamente, un proceso influenciado por el colágeno, los micronutrientes, las grasas saludables y el buen descanso. Cuando alguno de estos elementos falla, la piel no logra aprovechar adecuadamente el agua consumida.
Una piel deshidratada suele verse apagada, con líneas de expresión más marcadas, sensación de aspereza, sensibilidad y pérdida de elasticidad. Estos signos se intensifican en verano, ya que la radiación solar acelera la degradación del colágeno y reduce la capacidad natural de la piel para conservar la humedad.
En este escenario, los especialistas recomiendan cinco hábitos esenciales para potenciar la hidratación de la piel:
- Beber suficiente agua: mantener una ingesta constante a lo largo del día permite reponer los líquidos perdidos.
- Incorporar colágeno y vitamina C: contribuyen a la firmeza, la elasticidad y estimulan la producción natural de colágeno.
- Consumir grasas saludables: presentes en la palta, el aceite de oliva y los frutos secos, ayudan a fortalecer la barrera cutánea y a reducir la pérdida de agua.
- Dormir bien: el descanso nocturno favorece la regeneración celular y la reparación de los tejidos.
- Realizar actividad física: mejora la circulación, oxigena la piel y optimiza la distribución de nutrientes y agua.
A nivel tópico, se recomienda una rutina diaria de cuidado que incluya limpieza suave, productos con ácido hialurónico o glicerina y el uso de antioxidantes, que protegen frente al daño solar y el estrés oxidativo. El protector solar resulta indispensable todos los días, ya que el sol no solo deshidrata, sino que también daña las fibras de colágeno, fundamentales para la estructura y firmeza de la piel.
La exposición prolongada al sol, tanto en el mar como en la pileta, acelera la pérdida de humedad, por lo que reforzar la hidratación se vuelve clave. El colágeno puede estimularse mediante una alimentación equilibrada, rica en proteínas, vitamina C y minerales como el zinc, así como a través de tratamientos estéticos que impulsan su producción natural.
Estas alternativas, combinadas con hábitos saludables, cuidado constante y una nutrición adecuada, permiten recuperar la firmeza, mejorar la textura y lograr una hidratación más profunda y duradera, incluso durante los días más calurosos del verano.
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