La CGT entra en pausa y se prepara para un fuerte debate por la reforma laboral en febrero

La CGT atraviesa por estos días un período de receso que se extenderá hasta febrero, momento en el que el Gobierno prevé avanzar en el Senado con la reforma laboral, una iniciativa que encuentra un rechazo transversal en el movimiento sindical y en amplios sectores sociales.
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📲 Click AQUÍ Desde la central obrera reconocen que la estrategia no se detiene, sino que adopta otro ritmo. La conducción mantiene firme su plan de resistencia por tres vías: el plano institucional, el judicial y la movilización callejera, como ya ocurrió con la masiva marcha del 18 de diciembre.
En el seno sindical consideran un logro propio la postergación del tratamiento legislativo del proyecto. La reforma, que inicialmente el oficialismo pretendía debatir durante las sesiones extraordinarias de diciembre, pasó para el 10 de febrero, según admitieron referentes del bloque gobernante en el Senado.
Uno de los dirigentes de la CGT explicó que el corrimiento del debate se dio tras articular posiciones comunes con gobernadores y senadores, y confirmó que los equipos gremiales ya trabajan con vistas a febrero, mes que aparece como clave para el futuro de la iniciativa.
Desde la central advierten que el Gobierno intentará nuevamente aprobar un proyecto considerado “regresivo”, al que señalan como lesivo de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores. En ese sentido, reclaman que cualquier discusión se base en un piso de derechos adquiridos, con mayores beneficios y nuevas conquistas laborales.
Para la CGT, el principal cuestionamiento es que la propuesta oficial favorece la flexibilización laboral y beneficia casi exclusivamente a las grandes empresas, sin generar un impacto real en la creación de empleo.
En paralelo, la conducción sindical evalúa con cautela la posibilidad de avanzar hacia medidas de fuerza de mayor impacto, como un paro nacional, consciente de que se trata del último recurso y de que no está garantizado el respaldo pleno de las bases. Incluso sectores clave del transporte aún no forman parte de una eventual organización de protesta.
Puertas adentro, los dirigentes reconocen una realidad compleja: una porción significativa de los trabajadores acompañó electoralmente al actual presidente y podría volver a hacerlo, lo que condiciona cualquier escenario de confrontación abierta. Ese delicado equilibrio explica, en parte, la prudencia estratégica que hoy domina a la central obrera.
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