TECNO-VIRAL

La confusión más frecuente al usar IA: por qué un asistente conversacional no funciona como buscador

La inteligencia artificial se integró con rapidez a la vida diaria de millones de personas. Hoy se la utiliza para tareas educativas, laborales, creativas y de organización personal, entre muchas otras. Sin embargo, especialistas advierten que existe un error recurrente que limita seriamente su aprovechamiento: emplear herramientas como ChatGPT del mismo modo que un motor de búsqueda tradicional.

Canal de WhatsApp

¡Mantenete al tanto de las últimas noticias de San Nicolás y el país!
Unite a nuestro CANAL DE WHATSAPP y recibí las novedades directamente en tu teléfono.

📲 Click AQUÍ

Por qué un chatbot no sustituye a un buscador

Uno de los principales divulgadores sobre inteligencia artificial en redes sociales sostiene que la confusión entre un asistente conversacional y un buscador web es el obstáculo más habitual para sacar verdadero provecho a estas tecnologías.

Según explica, ChatGPT no está diseñado para ofrecer información verificada en tiempo real ni para actuar como una fuente automática de validación de datos. Su rol no es localizar enlaces ni garantizar actualidad, sino interpretar instrucciones, comprender contexto y generar respuestas coherentes a partir del diálogo.

En ese sentido, la fortaleza real de la IA se encuentra en su capacidad de adaptación e interacción:

  • Resumir y reformular documentos
  • Redactar textos profesionales o creativos
  • Optimizar currículums según objetivos específicos
  • Generar presentaciones o imágenes a partir de consignas detalladas

En estos usos, la IA se posiciona como una herramienta colaborativa, no como un reemplazo de la búsqueda tradicional de información.


Desinformación y “alucinaciones”: un riesgo a considerar

Uno de los puntos más sensibles es la tendencia de estos sistemas a generar datos incorrectos o directamente inventados, un fenómeno conocido como “alucinación”.

Los expertos advierten que la rapidez de respuesta no garantiza exactitud ni vigencia. Por ese motivo, remarcan que la información producida por la IA siempre debe ser contrastada, especialmente cuando se trata de decisiones relevantes, contenidos sensibles o datos técnicos.


De dónde surgen las respuestas de la inteligencia artificial

La discusión sobre la fiabilidad conduce inevitablemente al origen de los datos con los que se entrenan estos modelos. Estudios recientes que analizaron cientos de miles de respuestas generadas por asistentes de IA detectaron que gran parte de la información se apoya en contenidos de plataformas colaborativas y sitios públicos de amplio alcance, como foros de debate y enciclopedias digitales.

Especialistas explican que los modelos se entrenan con volúmenes masivos de textos provenientes de fuentes públicas, materiales con licencia y contenidos creados por personas que supervisan el aprendizaje, sin acceder a documentos privados ni pagos.

En los casos en que se habilitan búsquedas en tiempo real, los sistemas pueden apoyarse en medios reconocidos, organismos oficiales y bases científicas, mostrando enlaces como parte de una política de mayor transparencia. Aun así, esto no elimina por completo el riesgo de errores o desactualización.


Conclusión: entender los límites para aprovechar el potencial

El consenso entre especialistas es claro: la inteligencia artificial debe ser entendida como una herramienta interactiva y creativa, no como una autoridad informativa absoluta.

Su mayor valor está en acompañar procesos, mejorar la productividad y facilitar la creación de contenidos, mientras que la verificación, el criterio crítico y la actualización de datos siguen siendo responsabilidad del usuario.

Comprender qué puede y qué no puede hacer la IA es la clave para utilizarla de manera eficiente, segura y estratégica.

LEER: Efemérides del 14 de febrero: nacimientos, hitos culturales y el Día de los Enamorados

Artículos relacionados

Volver al botón superior