Cepo cambiario: dudas, promesas y un 2026 que asoma sin certezas

El Gobierno aseguró a las empresas que podrán girar utilidades al exterior por los balances de 2025 a partir del próximo año, pero en el mercado nadie termina de dar por hecho que esa promesa se cumpla. La combinación de reservas internacionales debilitadas, controles cruzados aún vigentes y una economía que sigue absorbiendo liquidez lentamente mantiene abierta la discusión sobre cuánto más se extenderán las restricciones cambiarias.
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📲 Click AQUÍ Fuentes del Banco Central ratificaron que los giros correspondientes al ejercicio 2025 comenzarán en 2026, en general después del cierre de balances de mitad de año. Aclararon que no hay nuevos mecanismos previstos ni condiciones adicionales. Sin embargo, consultoras privadas remarcan que el margen del BCRA es acotado: las reservas netas siguen en terreno negativo y la normalización dependerá de la recuperación financiera, el comportamiento de los dólares alternativos y la demanda de pesos.
La incertidumbre también alcanza a las limitaciones cruzadas impuestas antes de las elecciones legislativas, que restringen operaciones entre el dólar oficial y los financieros. Desde el equipo económico fueron directos: no se eliminarán por ahora. A pesar de la calma reciente, la brecha entre el tipo de cambio comercial y el MEP y CCL continúa siendo un factor de tensión. Para los analistas, el Gobierno no quiere repetir episodios de volatilidad mientras intenta consolidar su programa con el FMI, que volverá a revisarse en enero de 2026.
El economista Ramiro Castiñeira señaló que el levantamiento pleno del cepo solo será posible cuando se termine de absorber el excedente de pesos acumulado en los últimos años. Recordó que el desarme de instrumentos como las Leliq y la caída de tasas ayudaron a licuar parte de ese exceso, pero advirtió que la velocidad del proceso no se puede anticipar. La consolidación de la demanda de pesos tras las elecciones es un dato favorable, aunque insuficiente para fijar fechas concretas.
En este clima, el futuro del cepo cambiario sigue atado a variables internas, al ritmo de recomposición de reservas y al resultado de las próximas negociaciones con el FMI. Por ahora, las empresas toman nota de la promesa oficial de permitir giros en 2026, pero mantienen la cautela frente a un calendario que, por el momento, nadie se anima a garantizar.
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