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Cómo afectan las pantallas a tus ojos: claves para cuidar tu visión en la era digital

En el entorno laboral actual, tanto en oficinas como en espacios de trabajo en casa, las pantallas se volvieron parte esencial de la rutina. Pero ese uso sostenido suele traer consecuencias: irritación, visión borrosa, sequedad y dolores de cabeza son señales claras de que los ojos están bajo una exigencia constante.

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Qué es la fatiga visual digital

La fatiga visual digital surge después de permanecer largos períodos frente a computadoras, celulares o tablets. Ocurre porque, al mirar una pantalla, la frecuencia de parpadeo disminuye notablemente: de un promedio normal de 15 a 20 parpadeos por minuto, puede descender a 5 o incluso menos. Esta reducción impide que la película lagrimal se distribuya correctamente, generando sequedad y molestias.

A esto se suma el esfuerzo continuo que hacen los ojos para enfocar los píxeles, el brillo, los reflejos y la postura corporal. También influyen los parpadeos incompletos, las distancias inadecuadas y los problemas de visión sin corregir.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran sensación de ardor o enrojecimiento, visión borrosa, dificultad para cambiar el foco, sensibilidad a la luz y dolores de cabeza o cuello.

La regla 20-20-20: una pausa necesaria

No es posible evitar las pantallas, pero sí reducir su impacto. La regla 20-20-20 es una técnica sencilla y efectiva:

  • Cada 20 minutos, hacé una pausa.
  • Durante 20 segundos, enfocá un punto lejano.
  • A unos 20 pies, aproximadamente 6 metros de distancia.

Estas micro-pausas alivian la tensión ocular y contribuyen a disminuir la sequedad y la fatiga provocadas por el uso continuo de dispositivos.

Hábitos recomendados para proteger la vista

Además de implementar descansos regulares, se pueden adoptar otros cuidados que mejoran significativamente el confort visual:

  • Ajustar brillo y contraste de la pantalla para que coincidan con la iluminación del entorno.
  • Evitar reflejos directos; en caso de no poder hacerlo, utilizar filtros o lentes antirreflejo.
  • Parpadear de manera consciente para mantener la lubricación natural del ojo; si la sequedad persiste, recurrir a lágrimas artificiales.
  • Incorporar descansos más largos después de varias horas para mover el cuerpo y relajar cuello y hombros.
  • Mantener una postura adecuada: la pantalla debe ubicarse entre 50 y 70 cm de distancia y apenas por debajo de la línea de los ojos.
  • Realizar un control visual anual para detectar problemas de enfoque o errores de visión.

Adoptar estas medidas ayuda a preservar la salud ocular y facilita un desempeño más cómodo y eficiente en un contexto donde las pantallas seguirán siendo protagonistas. Pequeños ajustes diarios pueden marcar una diferencia significativa en el bienestar visual.

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