El gasto en jubilaciones y PAMI sigue 73% por encima del nivel de los años 80, según un informe
Un estudio de IDESA comparó el gasto destinado a la vejez con el resto de las erogaciones públicas como porcentaje del PBI. Aunque ambos indicadores bajaron en 2024, el gasto previsional y sanitario para adultos mayores se mantuvo por encima de su nivel histórico.

El gasto público destinado a jubilaciones y al Programa de Atención Médica Integral (PAMI) fue en 2024 un 73% superior al promedio registrado durante la década de 1980, pese al ajuste fiscal aplicado por el Gobierno de Javier Milei. El dato surge de un informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (IDESA), que analiza la evolución del gasto para la vejez en relación con el resto de las erogaciones del Estado.
El estudio compara ambos componentes como proporción del Producto Bruto Interno (PBI) y toma el promedio de los años 80 como una base de referencia de 100 puntos. Según ese cálculo, el gasto previsional y sanitario para adultos mayores se ubicó en 173 puntos en 2024, mientras que el resto del gasto público llegó a 105.
La comparación indica que el gasto no vinculado con la vejez se encontraba apenas un 5% por encima del promedio de aquella década, mientras que las erogaciones destinadas a jubilaciones y PAMI continuaban siendo considerablemente mayores.
Cómo evolucionó el gasto desde los años 80
El informe de IDESA muestra que la brecha entre el gasto para la vejez y el resto del presupuesto público se amplió durante las últimas décadas.
En 1995, el índice correspondiente a jubilaciones y PAMI alcanzó los 163 puntos, mientras que el resto del gasto público se ubicó en 94. En 2017, el gasto para adultos mayores llegó a un máximo de 220 puntos y las demás erogaciones estatales alcanzaron los 137.
En 2024, ambos indicadores retrocedieron respecto de ese máximo. Sin embargo, la reducción fue mayor en el resto del gasto público, mientras que las erogaciones previsionales y sanitarias permanecieron por encima de su nivel de referencia histórico.
La entidad interpreta estos datos como una señal de que el envejecimiento de la población y la evolución de las prestaciones para adultos mayores tienen un peso creciente sobre las cuentas públicas.
IDESA advierte sobre la falta de reformas estructurales
El centro de estudios señala que la última reforma estructural del sistema previsional argentino se realizó en 1993. Desde entonces, distintos gobiernos aplicaron modificaciones en las prestaciones y en las fórmulas de movilidad, pero, según el análisis, no se resolvieron los problemas de fondo vinculados con el financiamiento y la evolución demográfica.
IDESA sostiene que, frente al aumento del gasto previsional, diferentes administraciones recurrieron a la inflación y a cambios en los mecanismos de actualización de los haberes para reducir el peso de las obligaciones estatales.
En relación con el PAMI, el informe advierte que el sistema de cobertura sanitaria para jubilados y pensionados tampoco habría sido adaptado suficientemente a los cambios demográficos desde su creación, en 1971. Según la entidad, las limitaciones en las prestaciones pueden trasladar parte de la demanda de atención a los hospitales públicos provinciales.
Qué cambios propone el informe
Para mejorar la sostenibilidad financiera del sistema, IDESA plantea reformas tanto en el régimen previsional como en la cobertura de salud.
Entre las propuestas se encuentran:
- Cuentas nocionales: calcular los haberes teniendo en cuenta los aportes realizados durante la vida laboral y la expectativa de vida al momento del retiro.
- Revisión de las pensiones derivadas: transformar esta cobertura en una modalidad voluntaria financiada mediante un aporte específico.
- Cambios en la cobertura de salud: permitir que los trabajadores mantengan su obra social al jubilarse y adecuar las prestaciones del Programa Médico Obligatorio (PMO) a los recursos disponibles.
El instituto considera que esperar a que el crecimiento económico o una eventual reforma laboral incrementen los ingresos del sistema no resolvería por sí solo los desafíos vinculados con el envejecimiento poblacional.
Estas medidas son propuestas del centro de estudios y no cambios ya implementados por el Gobierno.
El debate entre el equilibrio fiscal y las prestaciones
Los datos reabren la discusión sobre cómo financiar las jubilaciones y la atención sanitaria de los adultos mayores sin comprometer otras funciones del Estado.
El indicador utilizado por IDESA mide el gasto como proporción del PBI y toma como referencia el promedio de los años 80. Por eso, el aumento del 73% no significa que las jubilaciones individuales sean un 73% más altas que en aquella época, sino que el gasto agregado destinado a la vejez representa una proporción mayor de la economía respecto de ese período de referencia.
El informe tampoco mide por sí solo la calidad de las prestaciones, el poder adquisitivo de cada haber ni el acceso efectivo a los servicios médicos. Esas variables requieren indicadores específicos para evaluar cómo evolucionaron las condiciones de vida de jubilados y pensionados.
Lectura rápida
¿Qué reveló el informe de IDESA?
Que el gasto público destinado a jubilaciones y PAMI se ubicó en 2024 un 73% por encima del promedio de la década de 1980, medido como proporción del PBI.
¿Cómo quedó el resto del gasto público?
El índice alcanzó 105 puntos, apenas un 5% por encima de la base histórica de 100.
¿Qué período tomó como referencia el estudio?
El promedio de la década de 1980, al que asignó un índice de 100.
¿Qué reformas propone IDESA?
Cambios en el cálculo de los haberes, revisión de las pensiones derivadas y modificaciones en la cobertura sanitaria de los adultos mayores.
¿El informe demuestra que los jubilados cobran más que en los años 80?
No. Compara el gasto público agregado como porcentaje del PBI, no el valor individual de las jubilaciones ni su poder adquisitivo.
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