Las familias destinan más dinero a impuestos y servicios mientras reducen compras esenciales
Un informe del Banco Provincia registró una fuerte caída del gasto en supermercados y alimentos durante junio. Al mismo tiempo, aumentaron los pagos de facturas y obligaciones mensuales.

El presupuesto de los hogares continúa bajo presión. Durante junio, las compras de alimentos y productos de supermercado volvieron a retroceder, mientras que los pagos de impuestos y servicios ocuparon una porción cada vez mayor de los gastos familiares.
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De acuerdo con un relevamiento elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, el gasto promedio en supermercados y alimentos tuvo una disminución interanual del 18,9%.
En sentido contrario, los desembolsos destinados al pago de impuestos, tarifas y servicios aumentaron un 24,5% frente al mismo mes del año anterior.
Los datos reflejan una modificación en la composición del presupuesto doméstico: las familias deben utilizar más recursos para afrontar obligaciones fijas y disponen de menos dinero para el consumo cotidiano.
Cayeron las operaciones con tarjetas y Cuenta DNI
El estudio analizó los consumos efectuados por clientes del Banco Provincia mediante tarjetas de crédito, tarjetas de débito y la billetera digital Cuenta DNI.
En conjunto, esas operaciones registraron una caída interanual del 7,7% durante junio. En la comparación desestacionalizada, el retroceso acumulado durante el primer semestre fue del 0,9%.
Cuando los valores son corregidos por inflación, la disminución interanual del consumo alcanzó el 11,1%.
Con este resultado, el indicador completó 14 meses consecutivos de variaciones negativas, una tendencia que comenzó a observarse a mediados de 2024.
Por otro lado, distintas mediciones sobre ventas minoristas estimaron que el consumo masivo descendió un 2,7% interanual en junio.
Las cuotas se volvieron determinantes para concretar ventas
El escenario también se refleja en los relevamientos realizados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa entre comerciantes y empresarios.
Según las respuestas obtenidas, una parte considerable de las ventas depende actualmente de la disponibilidad de cuotas, descuentos bancarios y promociones especiales.
Los comerciantes advirtieron que “los obstáculos concretos para el cierre de las transacciones se focalizaron en un contexto de ausencia de liquidez de los clientes y un evidente e inédito nivel de mora”.
La dificultad para pagar de contado y el crecimiento de las deudas atrasadas limitan las posibilidades de compra, incluso cuando existe interés por parte de los consumidores.
Menos compras y menor cantidad de clientes
La contracción se vuelve más marcada al comparar los datos actuales con los niveles de 2023.
Durante el primer semestre, el consumo en grandes superficies comerciales y en productos alimenticios cayó un 40% frente al mismo período de aquel año.
Además, la cantidad de clientes que realizaron este tipo de compras disminuyó alrededor de un 20%.
La situación muestra que el retroceso no solo se produce en los montos gastados. También hay menos personas participando regularmente del consumo en supermercados y comercios de alimentos.
Los servicios ganan espacio en el presupuesto
Mientras disminuyen las compras, los pagos de servicios presentan una evolución opuesta.
Desde 2023, los montos destinados a cancelar facturas se multiplicaron por 2,6 veces. A su vez, la cantidad de usuarios que realizaron estas operaciones creció un 60%.
Este comportamiento evidencia que los gastos obligatorios avanzan sobre los recursos que antes podían destinarse a alimentos, vestimenta, entretenimiento o bienes durables.
El aumento no significa necesariamente que los hogares hayan contratado más servicios. Puede responder al encarecimiento de las tarifas y a la necesidad de priorizar el pago de compromisos esenciales.
Indumentaria, juguetes y tecnología también retrocedieron
La debilidad del consumo se extendió a numerosos sectores.
La indumentaria, que había mostrado una mayor resistencia durante 2025, presentó en 2026 una caída del 20% en los montos consumidos y una reducción del 30% en la cantidad de clientes, en comparación con 2023.
En esparcimiento, el dinero gastado aumentó levemente un 2%, pero el número de usuarios se redujo un 28%.
Esta diferencia sugiere que el consumo recreativo quedó concentrado en una menor cantidad de personas, posiblemente pertenecientes a sectores con mayor capacidad económica.
Entre los rubros con las mayores bajas interanuales durante junio se ubicaron:
Juguetería, con una caída del 47,2%; Electrónica e Informática, con una baja del 33,1%; y Automóviles, con un retroceso del 30,3%.
Los resultados del informe muestran un consumo debilitado, condicionado por la falta de liquidez, el crecimiento de la mora y el mayor peso de los gastos fijos dentro de los ingresos familiares.
Lectura rápida
¿Qué ocurrió con las compras en supermercados y alimentos?
Cayeron un 18,9% interanual durante junio.
¿Qué gastos aumentaron?
Los pagos de impuestos y servicios crecieron un 24,5%.
¿Cuánto retrocedieron los consumos con tarjetas y Cuenta DNI?
Disminuyeron un 7,7% frente a junio del año anterior.
¿Cuántos meses consecutivos lleva cayendo el indicador?
Acumuló 14 meses seguidos con resultados negativos.
¿Por qué las cuotas son importantes para los comercios?
Porque la falta de dinero disponible dificulta las ventas al contado y obliga a los consumidores a depender de financiación y promociones.
¿Qué rubros tuvieron las mayores caídas?
Juguetería, Electrónica e Informática y Automóviles.
¿Qué muestra el aumento del pago de servicios?
Que las facturas y obligaciones fijas absorben una parte creciente del presupuesto y dejan menos recursos para otros consumos.



