Boca pasó vergüenza y los penales evitaron el papelón
El conjunto de Rodolfo Arruabarrena perdió 1-0 ante O’Higgins, casi no generó peligro y necesitó una definición desde los doce pasos para evitar una eliminación bochornosa. Montero rescató a un equipo que volvió a jugar muy por debajo de su historia.

La crisis futbolística de Boca quedó nuevamente expuesta en Chile. El equipo perdió 1-0 ante O’Higgins, desperdició la ventaja obtenida en la Bombonera y solamente consiguió avanzar en la Copa Sudamericana mediante los penales.
Clasificó, sí. Pero jugó como un equipo menor.
GOL DE O'HIGGINS Y SERIE IGUALADA
— DSPORTS (@DSports) July 31, 2026
Francisco González puso el 1-0 para el Celeste sobre Boca en Rancagua.
El global está 1-1.
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Boca salió a defender una diferencia mínima y pasó buena parte de la noche sin inquietar seriamente al arquero rival. Su primer remate al arco llegó recién a los 90 minutos, un dato imposible de maquillar para un plantel cargado de futbolistas de jerarquía y con una obligación deportiva muy superior a la del conjunto chileno.
No hubo autoridad, funcionamiento ni rebeldía. Hubo miedo, lentitud y una alarmante falta de ideas.
Boca no ganó: apenas evitó el papelón completo
Francisco González marcó el 1-0 de O’Higgins durante el segundo tiempo e igualó la serie. A partir de ese momento, Boca quedó peligrosamente cerca de una eliminación que habría profundizado todavía más su crisis.
El problema no fue solamente el resultado. Fue la imagen.
Un equipo que pretende representar la grandeza de Boca no puede considerar aceptable pasar noventa minutos dependiendo de una ventaja mínima, sin controlar al rival y sin producir situaciones claras. Tampoco puede necesitar una tanda de penales para superar a O’Higgins después de haber contado con dos partidos completos para marcar diferencias.
La clasificación no borra la pobreza del rendimiento. Apenas evita que el fracaso sea definitivo.
El conjunto de Arruabarrena tuvo algunos intentos de Tomás Aranda sobre el cierre, cuando la serie ya estaba comprometida. Esa reacción tardía no alcanzó para disimular un partido sin profundidad ni peso ofensivo.
Montero tapó lo que Boca no pudo resolver jugando
Álvaro Montero terminó convertido en el salvador de una noche que pudo ser desastrosa. El arquero sostuvo al equipo y fue determinante en la definición por penales.
Que Boca haya dependido de su arquero para eliminar a O’Higgins explica mejor el partido que cualquier discurso optimista.
El plantel tiene nombres, experiencia y recursos. Lo que no tiene es una estructura colectiva que los potencie. Leandro Paredes no puede solucionar por sí solo cada salida. Miguel Merentiel no puede inventar oportunidades cuando el equipo no produce juego. Los delanteros quedan aislados y la pelota circula sin profundidad.
Boca avanzó, pero no dio un paso adelante. Sobrevivió.
Y sobrevivir de esta manera puede alcanzar para superar una eliminatoria. No alcanza para competir seriamente por un título ni para convencer a un hincha cansado de ver cómo el equipo se vuelve cada vez más pequeño dentro de la cancha.
Lectura rápida
¿Boca clasificó?
Sí, avanzó mediante una definición por penales.
¿Cómo terminó la revancha?
O’Higgins ganó 1-0 e igualó el resultado global.
¿Quién marcó el gol?
Francisco González convirtió para el equipo chileno.
¿Cuál fue el principal problema de Boca?
La falta de generación ofensiva: su primer remate al arco llegó recién a los 90 minutos.
¿Quién resultó decisivo?
El arquero Álvaro Montero, especialmente durante la definición por penales.



