Golpe a la producción nacional: fábricas textiles bajan persianas y crecen los concursos de acreedores

La actividad textil atraviesa uno de sus momentos más delicados, con empresas que cierran, recortan personal y buscan auxilio judicial para sostenerse. El deterioro se explica, en gran medida, por la presión de productos importados y un consumo interno que no logra recuperarse.
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📲 Click AQUÍ Los datos oficiales reflejan la magnitud del problema: en febrero, la producción del rubro cayó un 22,6% interanual, dentro del segmento que agrupa textiles, indumentaria, cuero y calzado. La baja no distingue nichos: la fabricación en general retrocedió un 33,2%, mientras que los tejidos y acabados lideraron el desplome con una caída del 47%.
A este escenario se suma otro dato crítico: la utilización de la capacidad instalada se encuentra en niveles mínimos, junto a una pérdida de más de 20.000 empleos desde fines de 2023. En el sector coinciden en el diagnóstico: “la mayor competencia de productos importados” y la fuerte retracción del consumo generaron un combo que empuja a la industria a números negativos.
En medio de este contexto, la marca Ona Saez lanzó la campaña “Cerramos”, orientada a visibilizar a emprendimientos al borde de la desaparición. Su director de contenidos, Sebastián Guajardo, advirtió sobre una crisis estructural atravesada por la caída de ventas y el avance de las importaciones, y cuestionó el rumbo de las políticas actuales.
Empresas que achican o directamente cierran
El impacto ya se traduce en decisiones concretas. La firma de indumentaria básica Dfac anunció el cierre definitivo y la liquidación total de su mercadería, a poco más de dos años de haber comenzado a operar. Desde la empresa explicaron que las marcas con las que trabajaban optaron por importar productos terminados, dejándolos sin margen para continuar.
Otra compañía afectada es Lannot S.A., responsable de la marca Viamo, que avanzó con despidos, cierre de locales y la presentación en concurso preventivo tras reconocer que no puede afrontar sus compromisos. La caída de ventas, que llegó hasta el 50%, redujo su estructura a poco más de 70 empleados, lejos de su etapa de expansión.
El golpe también alcanzó a la planta de Cocot y Dufour en Parque Chas, que cerró sus puertas y dejó sin trabajo a 140 operarios, marcando el final de una actividad que supo emplear a más de 500 personas.
A su vez, firmas como Ted Bodin y Fantome Group —fabricante de marcas como Kevingston, Kappa y Reebok— recurrieron al concurso de acreedores para reorganizar sus deudas. En este último caso, la empresa señaló la pérdida de contratos por el reemplazo de producción local por importaciones, además de costos en alza en insumos, energía y salarios, sumados a la carga impositiva, factores que debilitan su competitividad.
Lectura rápida: preguntas y respuestas
¿Qué está pasando con la industria textil?
Está en crisis, con cierres de fábricas, despidos y empresas que buscan reestructurar deudas.
¿Cuánto cayó la producción?
Un 22,6% interanual en febrero, con caídas aún mayores en algunos segmentos.
¿Qué rubro fue el más afectado?
Tejidos y acabados textiles, con una baja del 47%.
¿Cuántos empleos se perdieron?
Más de 20.000 puestos desde fines de 2023.
¿Cuál es la principal causa?
La combinación de importaciones más competitivas y caída del consumo interno.
¿Qué empresas tomaron medidas drásticas?
Algunas cerraron directamente, mientras otras avanzaron con despidos o concursos preventivos.
¿Qué buscan los concursos de acreedores?
Permiten a las empresas reordenar sus deudas y evitar la quiebra.



