Departamento en Caballito: la inmobiliaria fija postura y despega su rol en la operación que terminó en manos de Adorni

La investigación judicial que analiza el patrimonio del jefe de Gabinete sumó en las últimas horas un testimonio clave. Se trata de una martillera que participó en la venta previa del departamento ubicado en Caballito, quien aseguró que su inmobiliaria no intervino en la compra final vinculada a Manuel Adorni y que su actuación se limitó a una operación anterior entre particulares.
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📲 Click AQUÍ La profesional explicó que el inmueble, un semipiso amplio con cochera y espacios exteriores, salió al mercado en 2024 con un valor inicial de USD 340.000, cifra que luego fue reduciéndose ante la falta de interesados hasta llegar a los USD 295.000 como última publicación. Finalmente, tras negociaciones con los compradores, se concretó la venta en USD 200.000, monto que fue aceptado por el propietario original.
Según su relato, la transacción se realizó de manera habitual dentro del mercado inmobiliario, donde la oferta final depende del acuerdo entre las partes. En ese marco, remarcó que el valor alcanzado respondió a factores como la necesidad de reformas en la propiedad y las condiciones planteadas por los compradores.
Uno de los puntos que más atención genera en la causa es el rol de quienes figuraron como compradores. De acuerdo a lo declarado, dos mujeres jubiladas quedaron asentadas como titulares del inmueble, aunque quien llevó adelante las gestiones —visitas, negociación y avances de la operación— fue el hijo de una de ellas. La propia martillera reconoció que “él hizo todo el trámite, pero después firmaron la escritura las dos señoras”.
También aclaró que no tuvo conocimiento de ningún vínculo con Adorni durante la operación, y que se enteró de esa conexión tiempo después a través de los medios. En esa línea, insistió en que su firma no participó en la reventa posterior ni en la transacción que terminó vinculando el departamento con el funcionario.
Otro aspecto bajo análisis es la diferencia entre el precio de compra inicial y la venta posterior. En este punto, la testigo sostuvo que la dinámica del mercado permite este tipo de maniobras, especialmente en operaciones de refacción y reventa, conocidas como “flipping”, donde inversores adquieren propiedades, las mejoran y luego las venden.
Mientras la Justicia continúa reuniendo pruebas, el foco está puesto en determinar si hubo intermediarios reales detrás de las firmas que figuran en la escritura y si existieron irregularidades en el circuito de compra y posterior transferencia del inmueble.
Lectura rápida
¿A cuánto se publicó inicialmente el departamento?
A USD 340.000, aunque luego bajó por falta de compradores.
¿En cuánto se vendió finalmente en esa primera operación?
En USD 200.000, tras negociaciones.
¿La inmobiliaria participó en la compra de Adorni?
No, solo intervino en la venta anterior.
¿Quién hizo las gestiones de compra?
El hijo de una de las jubiladas, aunque las titulares fueron ellas.
¿Las compradoras participaron activamente?
Solo en la firma: “firmaron la escritura las dos señoras”.
¿La martillera sabía del vínculo con Adorni?
No, se enteró por televisión.
¿Qué investiga la Justicia?
Si hubo intermediarios reales y posibles irregularidades en la operación.



