Google impone la IA como requisito y redefine las reglas del trabajo

Google dio un paso que muchas compañías evitaban formalizar: el uso de inteligencia artificial dejó de ser una recomendación cultural para convertirse en un criterio de evaluación de desempeño.
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📲 Click AQUÍ De acuerdo con un informe publicado por Business Insider el 26 de febrero de 2026, managers comenzaron a comunicar a empleados en áreas no técnicas —ventas, estrategia y operaciones— que se espera que utilicen IA en su trabajo cotidiano. En varios casos, incluso se les informó que su nivel de uso será considerado en las evaluaciones de este año.
Un vocero de la compañía confirmó que los responsables de equipos, tanto técnicos como no técnicos, tienen margen para evaluar a sus colaboradores en función de cómo incorporan estas herramientas. Es decir, no se trata de un programa optativo: es una métrica concreta.
De la “cultura” al requisito medible
Durante años, muchas organizaciones hablaron de “cultura de IA” como una señal de modernización. El problema es que cultura no implica obligación ni resultado medible. Ese enfoque permitió declarar transformación sin modificar estándares de productividad.
El contraste quedó expuesto en estudios recientes. Una encuesta global de PwC, con casi 50.000 trabajadores en 48 países, mostró que solo el 14 % utiliza IA a diario, pese a que la mayoría tiene acceso a herramientas. Sin exigencia formal, la adopción real se estanca.
Al incorporar la IA a la evaluación de desempeño, Google cambia el eje: lo que antes era iniciativa personal ahora es expectativa organizacional.
La vara también alcanza al liderazgo
El movimiento impacta especialmente en el mando medio. Investigaciones de McKinsey & Company revelaron que muchos líderes subestiman cuánto usan IA sus equipos. Esa desconexión dificulta fijar metas claras.
En el nuevo esquema, la expectativa aumenta según el nivel jerárquico: a mayor seniority, mayor dominio y comprensión de IA se exige. No alcanza con delegar; el liderazgo debe entender y aplicar las herramientas.
Un modelo que se expande
Google ya había avanzado en el área técnica. En 2025 actualizó descripciones de puestos de ingeniería para incluir el uso formal de IA y desarrolló herramientas internas como “Duckie”, basada en Gemini, y “Yoodli”, destinada a entrenar equipos comerciales.
En su último reporte trimestral, la CFO Anat Ashkenazi señaló que alrededor del 50 % del código ya es generado por agentes de IA y luego revisado por ingenieros humanos.
Pero la novedad es que la exigencia ahora alcanza a áreas que no programan. Incluso se establecieron frecuencias mínimas de uso semanal en ventas.
El fenómeno no es aislado. Meta incorporará en 2026 el “AI-driven impact” en sus evaluaciones. Microsoft informó a su personal que el uso de IA dejó de ser opcional. Y Shopify exige justificar por qué una tarea no puede resolverse con IA antes de ampliar recursos.
Lo que comienza en Silicon Valley suele expandirse. La diferencia es el ritmo: esta vez el proceso podría tardar apenas dos o tres años en volverse estándar global.
El punto central
La tecnología, por sí sola, no transforma organizaciones. Lo que cambia los resultados es que las personas la usen efectivamente y bajo expectativas claras. Google decidió medir eso, no la compra de licencias ni la cantidad de cursos completados, sino si el trabajo cotidiano mejora con IA.
Ahí está la diferencia entre discurso y transformación real.
Lectura rápida: preguntas y respuestas
¿Qué cambió en Google?
El uso de IA pasó a formar parte de las evaluaciones de desempeño.
¿A quiénes afecta?
No solo a técnicos, también a ventas, estrategia y operaciones.
¿Es obligatorio?
Sí, dejó de ser voluntario y se convirtió en criterio medible.
¿Otras empresas avanzan en la misma línea?
Sí, Meta, Microsoft y Shopify ya incorporan métricas similares.
¿Qué implica para el mercado laboral?
Que la fluidez en IA empieza a ser un requisito básico, no un diferencial opcional.



