Villarruel se mezcló con la gente en la Chaya y marcó distancia del Gobierno: silencio oficial y señal política

La presencia de Victoria Villarruel en la Fiesta Nacional de la Chaya, en La Rioja, dejó más que imágenes festivas: expuso un gesto político fuerte y un llamativo manejo mediático por parte de la TV Pública Argentina.
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📲 Click AQUÍ Mientras la señal estatal evitaba enfocarla o mencionarla, la vicepresidenta eligió mezclarse con el público, bailar entre la multitud, aparecer cubierta de harina y con albahaca en la cabeza, respetando el ritual tradicional de la Fiesta Nacional de la Chaya.
La escena contrastó con la reciente aparición de Javier Milei en el Festival de Jesús María, donde el Presidente subió al escenario. Villarruel, en cambio, optó por el perfil bajo institucional y el contacto directo con la gente.
Recepción provincial y diferencias dentro del poder
En su llegada a la provincia, la titular del Senado fue recibida por el gobernador Ricardo Quintela, uno de los mandatarios más críticos del Ejecutivo nacional. El encuentro no pasó desapercibido: Quintela integra el grupo de gobernadores que Milei mantiene al margen del diálogo político, junto a Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Gustavo Melella.
El arribo de Villarruel, acompañada por legisladores nacionales, fue leído como un contrapunto directo al aislamiento que impulsa la Casa Rosada y reforzó su perfil de agenda propia y tono federal.
Ante medios locales, la vicepresidenta expresó:
“Cada vez quedan menos provincias para dar la vuelta completa a la Argentina y el objeto es que sientan que pensamos en ustedes, que sepan que en Buenos Aires los tenemos presentes”.
El episodio también recordó etapas pasadas de fuerte control mediático, cuando durante el kirchnerismo se priorizaba la figura de Cristina Fernández de Kirchner y se relegaba a dirigentes disidentes, como ocurrió en su momento con Julio Cobos.
Según consignó Agencia Noticias Argentinas, esta escala en La Rioja profundiza las diferencias metodológicas dentro del binomio presidencial: confrontación desde la Presidencia y construcción territorial desde la Vice.
Con este paso por el norte argentino, Villarruel consolida un camino político propio, apostando al diálogo con provincias que hoy mantienen vínculos tensos con el Gobierno central.
Lectura rápida
¿Qué pasó en La Rioja?
Villarruel participó de la Chaya, bailó con la gente y fue prácticamente ignorada por la TV Pública.
¿Por qué generó impacto político?
Porque fue recibida por Ricardo Quintela, un gobernador enfrentado con Milei, marcando distancia interna en el Gobierno.
¿Qué actitud tomó la vicepresidenta?
Mostró cercanía popular y tono federal, lejos del esquema de confrontación presidencial.
¿Qué deja este episodio?
Una señal clara: Villarruel empieza a construir un perfil propio, con presencia territorial y diálogo donde el Ejecutivo mantiene puentes cortados.



