Milei endurece el rumbo y vuelve a su agenda original en busca de una revancha política

Con el inicio del año legislativo, el Gobierno nacional decidió retomar los ejes centrales con los que Javier Milei llegó a la Casa Rosada, pero con un tono más confrontativo y menor disposición al acuerdo. La reforma laboral, la seguridad, la inmigración y el achique del Estado vuelven a ocupar el centro de la escena, en una estrategia que en el oficialismo definen como una revancha política.
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📲 Click AQUÍ El Presidente apuesta a profundizar la batalla cultural y a disciplinar tanto al sistema político como al económico. En la Casa Rosada admiten que el objetivo no es solo aprobar leyes, sino reordenar el poder y marcar límites claros a empresarios, sindicatos y gobernadores.
Reforma laboral: prioridad absoluta y diálogo roto
La reforma laboral es el proyecto clave para el Ejecutivo. Milei quiere que el Congreso discuta el texto original, sin modificaciones, aun cuando el escenario parlamentario aparece complejo. El vínculo con los gremios está prácticamente quebrado y no hay una mesa política clara para negociar.
Desde el sindicalismo reconocen que el Gobierno está más cerca de aprobar la ley que ellos de frenarla, aunque apuestan a demorarla o desguazarla mediante cambios impulsados por gobernadores. El problema, admiten, es que no encuentran un interlocutor con poder real de decisión: las negociaciones existen, pero la última palabra sigue en manos de Karina y Javier Milei.
Empresarios bajo presión y señales al “círculo rojo”
El clima también se tensó con el sector empresario. En el oficialismo reconocen malestar por lo que consideran un apoyo tibio a la reforma laboral. La disputa con Paolo Rocca y el grupo Techint es leída internamente como un mensaje disciplinador. “Si no sos competitivo, el mercado te deja afuera”, repiten cerca del Presidente.
Algo similar ocurre con Mercado Pago, que intentó sin éxito modificar aspectos de la reforma vinculados a la regulación del Banco Central. A pesar del discurso liberal, el Gobierno decidió mantener los controles, lo que generó ruido incluso entre empresas alineadas con el modelo.
Seguridad, menores y endurecimiento del discurso
En paralelo, el Ejecutivo relanza la agenda de seguridad. Esta semana volverá al Congreso el proyecto de Régimen Penal Juvenil, insistiendo en bajar a 13 años la edad de punibilidad, pese a que en el debate anterior había consenso para fijarla en 14.
El proyecto plantea penas más duras para delitos graves, aunque mantiene medidas alternativas a la prisión en la mayoría de los casos. El principal foco de conflicto vuelve a ser el mismo: no hay presupuesto asignado, lo que trasladará la carga a las provincias y abre un nuevo frente de tensión con los gobernadores, en especial con Buenos Aires.
Privatizaciones y más ajuste del Estado
Con Federico Sturzenegger fortalecido, el Gobierno prepara una nueva ola de privatizaciones que incluirá empresas como Aerolíneas Argentinas y la TV Pública, dentro de la futura Ley Bases 2. Además, se avanza con un recorte del 20% del personal estatal, principalmente contratos.
La lógica es clara: menos Estado, más mercado, aun a costa de profundizar conflictos políticos y sociales.
Oposición fragmentada y Congreso como campo de batalla
Mientras tanto, la oposición aparece desordenada y sin estrategia común. El peronismo atraviesa internas profundas y el radicalismo muestra fisuras. En ese escenario, el Congreso se perfila como la principal caja de resonancia de un Gobierno que se siente fortalecido tras el último triunfo electoral.
Lectura rápida
¿Con qué objetivo arranca Milei el año político?
Con la idea de retomar su agenda original y avanzar sin concesiones, en una revancha política.
¿Cuál es el proyecto central del Gobierno?
La reforma laboral, que el oficialismo quiere aprobar sin cambios.
¿Dónde están los principales conflictos?
En el diálogo roto con los gremios, las tensiones con empresarios y la falta de acuerdos con gobernadores.
¿Qué otros temas vuelven al centro del debate?
La baja de la edad de punibilidad, la política migratoria, las privatizaciones y un nuevo achique del Estado.



