Emotivo agradecimiento de un padre ramallense al Sanatorio de la UOM

Un padre de Ramallo compartió un profundo y conmovedor mensaje de agradecimiento al Sanatorio de la UOM, destacando el compromiso humano y profesional de todo su personal tras una experiencia límite que marcó a su familia para siempre.
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📲 Click AQUÍ Según relató, casi un año después de aquel momento crítico, hoy la familia empieza a cerrar un ciclo. Thiago ya gatea con normalidad, velocidad y coordinación, un logro que cobra un valor inmenso tras lo vivido desde su nacimiento.
Un parto de urgencia y un comienzo impensado
Todo comenzó un 27 de febrero, cuando una urgencia obstétrica por desprendimiento de placenta los obligó a llegar de inmediato a la clínica. El padre recuerda que ingresaron con la esperanza de escuchar el llanto de su hijo y guardar la foto soñada del nacimiento, algo que no ocurrió.
Thiago nació sin signos vitales, con Apgar 0, cianosis central y periférica, palidez y flacidez generalizada. Durante largos minutos, el silencio reemplazó al llanto esperado. Mientras su mamá era derivada a unidad coronaria, él quedó sin respuestas, esperando noticias que parecían no llegar.
Fue entonces cuando el joven profesional Marcelo Cortese salió a explicar lo sucedido y a dar cuenta del trabajo desesperado que se estaba realizando. Thiago fue intubado y reanimado en reiteradas oportunidades. Tras 11 minutos, llegaron las primeras señales de vida.
El padre subrayó que, gracias a ese equipo médico, hoy su hijo está con vida.
Días de espera, miedo y fe
Siguieron más de 15 días en Neonatología, con respirador artificial y un pronóstico incierto. El padre recuerda noches interminables, puertas que se abrían y cerraban, llantos ajenos que imaginaba como propios y habitaciones sin carteles, sin nombres, sin certezas.
En medio de ese proceso, destaca especialmente a Loli, la profesional que —según sus palabras— “le devolvió la vida a Thiago con sus propias manos”. Dentro de la clínica, al bebé comenzaron a llamarlo “San Pedrito”, porque “tiene las llaves de las puertas del cielo”.
Thiago tuvo DNI antes de poder ser alzado en brazos. Su corazón había dejado de latir, sus pulmones de respirar y sus neuronas de recibir oxígeno. Aun así, resistió.
Un milagro que hoy se vive a diario
Durante meses, la familia convivió con el miedo a posibles secuelas: si iba a ver, escuchar, hablar o coordinar movimientos. Sin embargo, Thiago desafió todos los pronósticos.
Hoy es un niño feliz, con una mirada serena y una paz que conmueve. Incluso, aseguran que está adelantado para su edad, pese a haber nacido prematuro. Solo queda un deseo pendiente: verlo caminar, algo que sienten cada vez más cerca.
Un agradecimiento que abarca a todos
El mensaje cierra con un agradecimiento explícito a todo el personal del Sanatorio de la UOM: autoridades, médicos, enfermeras, obstetras, especialistas en neonatología, cardiología y neurología, personal de seguridad, gastronomía y limpieza.
Durante 15 días, la clínica fue su casa. Y aquella gran puerta de entrada, que parecía imposible de atravesar juntos, finalmente se abrió.
“Gracias infinitas, Clínica UOM, por salvar la vida de nuestro hijo y por acompañarnos en cada paso”, resume el padre, en un testimonio que deja al descubierto que, incluso en los momentos más oscuros, la vocación y la humanidad pueden cambiar destinos.
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