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Conectar y desconectar el celular mientras carga: un hábito que puede dañar la batería

Entre los usos cotidianos del teléfono móvil, la forma en que se carga la batería sigue siendo un factor clave para su durabilidad. Aunque la tecnología avanzó y los sistemas de gestión energética son cada vez más inteligentes, muchos usuarios mantienen prácticas que aceleran el desgaste del dispositivo sin advertirlo.

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Uno de los comportamientos más extendidos es enchufar y desenchufar el celular varias veces durante una misma carga, una acción que puede afectar tanto la batería como el rendimiento general del equipo.

Por qué la carga intermitente perjudica al celular

La batería es uno de los componentes más sensibles del teléfono. Su deterioro es inevitable con el paso del tiempo, pero malos hábitos de carga pueden acortar de manera considerable su vida útil. El uso intensivo, las altas temperaturas y, especialmente, las cargas inestables influyen de forma directa en la pérdida de autonomía.

Conectar y desconectar el celular en intervalos cortos genera variaciones constantes en el flujo de energía, lo que impacta sobre las celdas internas de la batería y el sistema electrónico que regula la carga. Con el tiempo, el dispositivo puede comenzar a mostrar señales claras de desgaste: la batería dura menos, el equipo se apaga sin aviso o el consumo energético se vuelve anormalmente alto para tareas simples.

Si bien las baterías actuales ya no padecen el antiguo “efecto memoria”, las interrupciones reiteradas durante la carga sí producen un daño acumulativo. Desenchufar el celular de forma ocasional antes de completar el 100% no representa un problema, pero convertirlo en una práctica habitual sí puede acelerar el deterioro.

Qué ocurre a nivel técnico con las baterías modernas

Los teléfonos actuales utilizan baterías de iones de litio, diseñadas para soportar cientos de ciclos de carga. Un ciclo equivale al consumo y recarga total del 100% de la batería, aunque no se realice de una sola vez. Por ejemplo, dos cargas del 50% cuentan como un ciclo completo.

Cuando el celular se conecta y desconecta de manera constante, se generan microciclos de carga y descarga que, a largo plazo, aceleran el envejecimiento químico de las celdas. Esto reduce la capacidad máxima de la batería y obliga al usuario a cargar el equipo con mayor frecuencia.

Además, cada conexión o desconexión brusca puede producir picos de tensión, que no solo afectan a la batería, sino también a otros componentes electrónicos internos. Estas microvariaciones pueden provocar calentamiento innecesario y desgaste prematuro del hardware.

Hábitos recomendados para cuidar la batería

Aunque el desgaste no se puede evitar por completo, sí es posible retrasarlo adoptando algunas prácticas simples:

  • Evitar conectar y desconectar el celular repetidamente durante la carga.
  • Mantener la batería dentro del rango recomendado por los fabricantes (entre 20% y 80% u 85%).
  • Usar cargadores originales o certificados, que garantizan un suministro estable de energía.
  • No dejar que la batería llegue frecuentemente al 0% ni sostener cargas constantes al 100%.
  • Cuidar la temperatura del dispositivo y evitar la exposición prolongada al calor.
  • Respetar el orden correcto: primero enchufar el cargador a la corriente y luego al teléfono; al desconectar, hacerlo al revés.

Cuando la pérdida de autonomía se vuelve evidente y el celular requiere cargas cada vez más frecuentes, la alternativa más eficaz es reemplazar la batería en un servicio técnico autorizado, para recuperar el rendimiento original del dispositivo.

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