DEPORTES

Boca y un mercado vacío que enciende alarmas en la antesala de la Libertadores

Boca atraviesa un mercado de pases tan inusual como incómodo. No por una negociación frustrada, ni por un refuerzo que se cayó a último momento, ni por una disputa económica. El problema es más simple y, a la vez, más profundo: Boca no incorporó a ningún jugador.

Naranja X
Canal de WhatsApp

¡Mantenete al tanto de las últimas noticias de San Nicolás y el país!
Unite a nuestro CANAL DE WHATSAPP y recibí las novedades directamente en tu teléfono.

📲 Click AQUÍ

No hubo refuerzos de otros clubes, no llegaron futbolistas libres, no se concretaron préstamos. El mercado quedó en blanco, una rareza absoluta para un club que vive bajo la lógica de la exigencia permanente. Y el contexto agrava la situación: esto ocurre justo en el año en que Boca regresa a la Copa Libertadores, el torneo que define su historia, su identidad y su vara competitiva.

Un silencio que pesa más que una negociación caída

En Boca, el mercado de pases nunca es un tema secundario. La camiseta exige, los rivales se refuerzan y el calendario no da margen para la improvisación. Sin embargo, el escenario actual parece invertido: cuando la competencia reclama jerarquía, el club permanece inmóvil.

Incluso en un fútbol argentino atravesado por dificultades económicas, no es habitual que Boca cierre una ventana de transferencias sin incorporaciones externas. Puede traer poco, tarde o equivocarse en los nombres. Pero no traer a nadie es un síntoma excepcional.

El problema no es solo deportivo. El mensaje que deja este mercado es preocupante. Boca debería estar enviando una señal clara de ambición de cara a la Libertadores. En cambio, transmite dudas, desorden y falta de previsión, algo alarmante para un club que se mide por su capacidad de imponerse.

Este escenario no aparece como un hecho aislado, sino como un capítulo más dentro de una gestión que suele explicar antes que corregir. La conducción encabezada por Juan Román Riquelme, que llegó con promesas de orden y liderazgo futbolero, hoy parece atrapada en un discurso repetido: cuando algo no sale, la responsabilidad siempre está afuera.

Si un jugador se va mal, fue “mal manejado”. Si no llega un refuerzo, es porque “otros clubes ponen trabas”. Si hay críticas, son “operaciones”. La autocrítica real y visible sigue ausente.

El llamado “Consejo de Fútbol” ya no se discute por su existencia, sino por su efectividad. Cuando hay aciertos, aparecen los nombres propios. Cuando hay fallas, se diluyen en la confusión. Se anuncian cambios que nunca llegan, se prometen modificaciones que terminan siendo continuidad.

Las consecuencias están a la vista: conflictos recurrentes, salidas desgastadas, ciclos cortos y una sensación constante de estancamiento. Y todo esto en un año clave, donde Boca vuelve a la Copa Libertadores, un torneo que no admite medias tintas.

La Libertadores no se improvisa

El regreso a la Libertadores debería marcar un punto de quiebre. No se vuelve a jugar para “ver qué pasa”. Se vuelve para competir. Y competir implica planificación, refuerzos, competencia interna y alternativas para un calendario exigente.

Se pueden mencionar excusas conocidas: el dinero, las negociaciones difíciles, el mercado europeo. Pero Boca no es un club más. Su historia convierte esa frase en obligación, no en marketing.

Por eso, la pregunta de fondo no es qué refuerzo está cerca, sino qué plan tiene Boca. Un mercado sin incorporaciones, en la previa de la Libertadores, no se explica solo por mala suerte. Se explica por falta de previsión, de claridad o de conducción firme.

La gestión actual parece convencida de que el principal enemigo está afuera. Sin embargo, muchas veces el mayor desgaste está puertas adentro. El mercado vacío es apenas una foto, pero resume un debate cada vez más fuerte: la gestión no se mide por el discurso, se mide por las decisiones.

Boca no está para experimentar. Boca está para ganar. Y si vuelve a la Libertadores sin refuerzos, sin señales claras y sin cambios internos, el torneo no será una oportunidad: será un espejo incómodo.


Lectura rápida

¿Cuál es el principal problema del mercado de Boca?
Que no incorporó a ningún jugador.

¿Por qué genera tanta preocupación?
Porque ocurre en el año del regreso a la Copa Libertadores.

¿El contexto económico alcanza como explicación?
No del todo. Para Boca, un mercado sin refuerzos es excepcional.

¿Qué mensaje transmite esta situación?
Dudas, falta de planificación y ausencia de señales de ambición.

¿Cuál es el riesgo de llegar así a la Libertadores?
Competir sin jerarquía ni recambio y quedar expuesto en el máximo nivel continental.

LEER: Milei arribó a Davos y se prepara para exponer en el Foro Económico Mundial

Artículos relacionados

Volver al botón superior